lunes, 20 de mayo de 2013

El final de una meta...

Hay momentos en la vida en la que no sabes que palabras apropiadas para explicar tantas cosas, existen sentimientos que para las palabras se quedan cortas. Hace unos días culminé una de mis grandes metas: mi bachillerato en Periodismo. Me es imposible describir lo que esto significa para mi; fueron cinco años, noches y días intensos, muchas alegrías, tristezas, frustración, coraje, rabia y tantos sentimientos más. Pasé por muchos problemas que por momentos me hacían sentir que me detendría a la mitad de camino, como siempre digo: Nadie sabe lo que hay dentro de la olla, solo él que la menea. No es drama, es la realidad de muchos universitarios que nadie sabe cuentas cosas tienen que hacer para poder culminar sus estudios y lograr tener un futuro mejor. 


Pero, una vez más llega la pregunta: me gradué y ¿ahora qué hago? Hace sólo cinco años atrás entraba en mi primera clase de periodismo con muchos nervios y los bolsillos llenos de sueños e ilusiones, me creía capaz de cambiar el mundo y convertirme en una mujer exitosa en los medios de comunicación (y no dudo que lo puedo lograr) pero cinco años más tarde puedo darme cuenta que las cosas no son tan fáciles como yo creía. 

La realidad es que tan pronto saldremos este junio "a la calle" nos encontraremos con un mundo que no está listo para recibirnos. Forjamos una preparación que nos permita convertirnos en excelentes profesionales para quizás, al final del camino, no conseguir trabajo.   Por otro lado, recibimos los constantes comentarios y energías negativas de las personas diciendo "ahí no vas a encontrar trabajo", "ese campo está saturado" y todo tipo de comentarios que la gente debería tragarse; ya tenemos bastante con lo que vamos a continuar en maestría nos quieran decir ahora que estamos "sobrecualificados". 

Yo solo digo que pasé tanto para poder culminar mis estudios que afirmó que nada y nadie me tendrá en el camino a lograr lo que quiero, seguiré y aunque no pueda cambiar el mundo día a día me esfuerzo para cambiar yo y así poner mi grano de arena a un mundo mejor. Las estadísticas no me asustan porque yo no soy un número, soy una de las tantas personas que luchamos día a día por sacar el País hacia adelante. Las cosas no están fáciles, solo respira, toma fuerzas y lucha. El cielo es el límite y nunca sabes que la vida te tiene destinado si no continúas el camino; hoy estoy aquí y quién sabe si en unos años trabaje para la BBC. 

Me gustan los retos, me gustan las cosas difíciles, vienen cosas buenas porque así lo declaro, pendientes que ahí les estaré contando. 


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